miércoles, abril 15, 2015

Aprendan a ser felices

Angel Sanz Arribas, cmf - Martes, 30 de diciembre de 2008

“Desearía gritar a todos que aprendan a ser 
felices y así podrán hacer felices a los demás. 
No se puede dar lo que no se tiene” 
 
Querida Olga:  

Cuesta creer que tu historia es, de verdad, historia y no cuento, novela, película de ciencia ficción: ¡cuesta mucho! 

Decir que hasta ayer mismo, una mujer de tu edad no podía moverse ni hablar ni alimentarse (a no ser por sonda) y que vivía casi ciega y conectada a un respirador artificial, parece demasiado, pero aún resulta verosímil. Añadir que ya a tus 23 años sufriste una parada cardiaca que te mantuvo cinco días en coma, o que en dos décadas has sufrido 200 neumonías, con varias decenas de intervenciones quirúrgicas, y que a pesar de todo has mantenido un fino sentido del humor, suena casi a una broma pesada. Pero contar, encima, que has escrito y publicado libros en esas condiciones parece una fantasía absurda, por no decir una falta elemental de respeto. Como si  Olga Bejano  confundiera la vida con una sesión de circo practicando el 'más difícil todavía'. 

Sin embargo, querida Olga, las realidades patentes se imponen a cualquier duda sin necesidad de argumentaciones o discursos. Tú has vivido en un lugar geográfico: Logroño, y más concretamente en la calle Chile, número 39, 1º A; naciste en Madrid  el 3 de noviembre de 1963, y poseías, como cualquier ciudadano, tu DNI con el que resultaba fácil identificarte. Pero ¿puedes  decirnos cómo te las arreglabas para hacer lo que hacías y vivir como vivías? 

Por fortuna, ya nos lo cuentas con detalle en tus libros-milagro. ¡Tus libros! Primero fue Voz de papel, porque la otra voz ya estaba perdida; luego, Alma de color salmón, o sea, un retrato de tu alma tomando como referencia el pez que avanza río arriba saltando contra corriente. Hace un año nos regalaste Los garabatos de Dios, con un título que lo dice todo para quien conoce tu forma de escribir. A golpe de garabato y abecedario, como afirmas tú misma, “apoyando mi mano paralizada en mi pierna derecha y con impulsos [mínimos] de la pierna muevo la mano”. La enfermera adivina la intención del garabato y, a paso de tortuga cansada, la misma enfermera va escribiendo letra a letra una palabra, luego una frase, una página, un libro. 

Esto requiere una ‘especialización’ para la que no sirve cualquiera. Recuerdo el prólogo a tu segundo libro, escrito por el Obispo de Calahorra, don Ramón Búa, que en sus estudios bíblicos tuvo que especializarse en la difícil escritura cuneiforme. Cuenta cómo llegó a leer alguna página plasmada en ladrillos recién amasados con garabatos en forma de palotes y cuñas. Y termina reconociendo humildemente: “No creo que llegase nunca a poder leer e interpretar los garabatos de Olga, por mucha escuela que recibiese al respecto”. Y es que para eso se necesita ser Belinda Bárcenas Ruesgas, Patricia Blanco Torre, Mar Prado Somalo o María Pilar Pérez-Medrano Garrido, dicho así, con nombre y dos apellidos en homenaje a tus heroicas amanuenses.

Iba a preguntarte qué te movía a escribir y publicar estos libros dada tu situación. Pero ya te adelantaste a responder a mi pregunta, que es la de muchos. En el último libro afirmas que el Cielo te lo pidió en sueños “como quien no quiere la cosa”. Por eso no has necesitado estrujarte las meninges: “De toda mi evolución espiritual he dicho lo que me ha salido del corazón en cada momento, pero queda mucho en mi interior”. Hace días te escribí que, por favor, no nos privaras de ello. Y ahora me entero de que en vísperas de tu muerte has concluido tu cuarta criatura, con un título –“Alas rotas”- que a muchos  va a emocionar antes de abrirlo.  
De una u otra forma, siempre hablas de tu experiencia, una experiencia rica y profunda, porque “oír, sentir y pensar es lo único que puedo hacer solita”. Esto es lo que ha ido produciendo en ti una maduración personal que luego viertes en tus libros. Lo confiesas en una reciente entrevista concedida a la Agencia Zenit y escrita, naturalmente, a tu manera: “El Señor me ha ido enviando a lo largo de estos veinte años porciones de conocimiento y sabiduría. Estos maravillosos regalos, eslabones de una misteriosa cadena, me han permitido abrir mi mente, madurar y crecer espiritualmente. Al principio no era consciente de lo que el Señor estaba haciendo conmigo y, ante la aparición de los regalos divinos, decía lo que casi todos los mortales: ‘¡Qué casualidad, qué coincidencia’. Hasta que, poco a poco, me fui dando cuenta de que todas esas casualidades y coincidencias no eran tales, y que todas, toditas, todas venían del Cielo. El Cielo hace las cosas más grandes de la manera más sencilla y todos sentimos cuándo un sueño es diferente.” 

Eso sí, tu espiritualidad es franca, abierta, espontánea, sin el más mínima rastro de artificio. Te preguntan directamente cómo estás y respondes sin elevarte al tercer cielo: “Fatal, físicamente una neumonía cada semana y psicológicamente muy cansada de tanto luchar con la burocracia. Llevamos dos meses sin enfermera y como soy una enferma de UCI, mi madre hace tres turnos ella sola. Estoy encamada todo el día y casi incomunicada”. 

Tú eres irrebatible cuando afirmas, por ejemplo: “El sufrimiento y la oración han ido cambiando mi vida y transformando mi escala de valores y actitudes”. O bien: “Desearía gritar [a todos] que valoren su vida, que la sepan vivir sanamente... Que aprendan a ser felices y así podrán hacer felices a los demás. No se puede dar lo que no se tiene”. 

Incluso puedes hablar con autoridad sobre un tema tan delicado como la eutanasia. Merece la pena arrancar de ese testimonio unas frases que iluminan la terrible situación que a muchos se les plantea:  “Respeto y entiendo a los que se dan por vencidos y no creen en nada; pero yo, cuando llegue al ‘otro lado’, quiero tener la sensación de llevar mis deberes cumplidos. Para mí, todo lo que quita la paz interior no es bueno, y los médicos que han practicado eutanasias creen que hacen bien, pero confiesan sentirse mal. Todo enfermo terminal tiene derecho a una atención digna... esto equivale a trabajo y dinero, y es fácil, cómodo y barato legalizar la eutanasia (...). La mentalidad de que sólo lo biológicamente bueno vale la pena impide conocer grandes realidades humanas...”. Esta última frase merece figurar en negrita en cualquiera de esos libros que tratan sobre los valores.         
      
Dices también: “Todos queremos gozar y ninguno sufrir; pero el sufrimiento y la muerte vienen incluidos en la vida. Soy partidaria de luchar, no de huir (...), por eso lucharé hasta el final.”.

 ¿Y si alguno pregunta cuál es la última raíz de esta actitud tuya ante la vida? Nunca has eludido la respuesta: “Soy católica, siempre he creído en Dios, en la existencia del alma y en que cuando uno muere no termina ahí su vida”. 

Tus libros, Olga, son un testimonio impagable. Pero, muy especialmente, ese precioso libro que es tu vida. 

Ángel Sanz Arribas, cmf

jueves, diciembre 05, 2013

Aniversario del nacimiento de Olga a la Vida Eterna

Hoy hace cinco años que murió mi hermana Olga, dejando las cosas muy claritas, antes de marcharse. Allá donde estés, descansa en paz, despues de luchar como una leona!
http://www.larioja.com/20080413/rioja-region/medalla-vuelta-20080413.html

 Txetxu Bejano Domínguez

viernes, mayo 03, 2013

Viana. Sala de Cultura de Navarro Villoslada

El próximo 25 de Mayo del 2013 habrá una presentación de una sala dedicada a Olga Bejano, con sus libros más queridos, será a las 18.00. Será en la Sala de Cultura "Navarro Villoslada" de Viana. Estáis todos invitados a asistir !! Nos acompañará la madre de Olga, Carmen Domínguez.

viernes, septiembre 28, 2012

Dios me ama. Una mujer que ha sabido descubrir en la cruz el amor del Señor

Cuando tenía diez años, una monja joven de mi colegio me contó un chiste que me hizo mucha gracia y que ahora no me haría ninguna. Dice asi: "Estaba un niño en misa cantando El Señor hizo en mí maravillas, gloria al Señor... Al lado había otro niño, que el pobre estaba cojo, manco, cheposo y bizco; y le mira al niño guapo y le dice: Si contigo el Señor hizo maravillas, ¿conmigo qué hizo, experimentos? Cuando me contaron ese chiste, era una niña preciosa, altita, delgadita, con una cara muy dulce, una melena rubia oscura y unos ojos grandes verdes preciosos. Por eso, el chiste me hizo gracia. Ahora soy como el niño feo. Dios ha hecho en mí experimentos, estoy paralizada de la cabeza a los pies, incluida la cara. A esos ojos verdes les tienen que levantar un párpado para poder ver. Con mi boca no puedo hablar ni comer. Mis oídos van perdiendo audición. Todo lo que antes se movía, ahora está quieto. Sólo mi pensamiento va a la velocidad de la luz. Soy como una marioneta que consuelo a todo el que me ve. Unos me dicen: "¡Cuánto te ama el Señor, eres un alma elegida!; y hay días que lo siento así. Otros me dicen: ¡Pero cómo puedes creer en Dios! Si Dios existiese, no permitiría que un ser humano sufriera tanto como tú." Cuando me quedo a solas, pienso en todas las muestras de amor que el Señor me ha dado y que me sigue dando. Cada una de sus maravillas, entre comillas, ha sido una muestra de amor que me acerca cada día más a su Cruz. Cuando era un cisne, me pasaba el día viendo mi reflejo y admirando mi belleza. Al hacerme patito feo dejé de mirarme en cualquier cosa que reflejase mi imagen. En ese momento empecé a ver la Cruz, conocí al Señor y sólo a lo que se conoce se quiere. Al quererlo, entendí cómo Él me quiere. Olga Bejano (5- 9- 2002)

viernes, junio 18, 2010

Olga bejano. Alas Rotas

La vida es el mayor arte que existe y saber vivir es ser un gran artista. Vivir las veinticuatro horas de un día intentando superar los momentos difíciles, sabiendo disfrutar de los momentos agradables que nos presente la vida, eso es vivir; y vivir siempre merece la pena, hasta el final, hasta que el Maestro de nuestra acuarela decide que nuestro cuadro está terminado a su gusto y sólo le queda poner la fecha y la firma.

sábado, mayo 22, 2010

¡ Madre de la vida, ruega por nosotros!

"Es urgente una oración por la vida, que abarque al mundo entero"; así empieza el "Rosario por la paz, la vida y la familia" que un día puso en mis manos mi querida hermana Amparo. Desde entonces procuro rezarlo ante la Virgen con la mayor devoción posible, pensando que, en efecto, por Ella nos vino la Vida al aceptar ser la Madre de Jesús que, como Él mismo se calificó, es "el Camino, la Verdad y la Vida". ¡Que agradecidos hemos de estar a María!, sin Ella no hubiera sido posible nuestra salvación; salvación que algunos se obstinan en obstaculizar, como , concretamente el desgobierno que desde hace seis años padecemos, empeñado en hacer un derecho para la madre gestante, lo que es y siempre ha sido un crimen abominable, matar un hijo en sus entrañas, o la aberración de llegar a decir que un feto con tres meses, que matan sin ningún escrúpulo, es un ser vivo, pero no un ser humano. ¡Que ignoracia, Dios mío!, cuando está científicamente probado que, desde el momento de la concepción, hay vida, por supuesto vida humana.


¡Que diferencia tan grande de los que confían en Él y ponen su vida en sus manos! Así le pasó a Olga Bejano (1963-2008) que a los veintitrés años sufrió una enfermedad neuromuscular que la paralizó prácticamente toda. Después de una experiencia cercana a la muerte, tuvo una transformación espiritual y religiosa impresionante, con una fuerza vital extraordinaria, verdadera antítesis de los que promocionan la eutanasia. Con sólo un leve movimiento de sus rodillas llegó a escribir cuatro libros maravillosos: Voz de Papel, Alma de color salmón, Los garabatos de Dios y Alas rotas, que son un canto a la vida, aún en las circunstancias en que ella se encontraba. Asimiló, aceptó, superó y resistió su enorme minusvalía para irradiar al mundo alegría, fortaleza y esperanza, virtudes de las que está tan necesitado este mundo y que ella, dentro de su gran sufrimiento nos supo dejar como su testamento espiritual. Su gran fe en Dios dio sentido a su vida. ¡Que gloria más grande le tendría el Padre preparada! He tenido la suerte de hablar con su madre, que se siente orgullosa de haber tenido una hija como Olga, como yo lo estoy de haber tenido la suerte de deleitarme y admirarme con la lectura de sus libros. ¡Cuanto bien hacen al alma!


Elisa González Palma de Huertas

martes, octubre 20, 2009

Las mejores flores, son las oraciones, decía Olga.

Estimados amigos y lectores de Olga,

Este año no podemos celebrar el cumple de Olga el 3 de noviembre, pero sabemos que está con nosotros de todas formas.

Su familia nos pide oraciones por su alma y por su eterno descanso en este día tan especial.

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miércoles, junio 17, 2009

Las "alas rotas" de Olga Bejano: su testimonio evitó cuatro suicidios. www.elsemanaldigital.com


Afectada por una enfermedad degenerativa, y pentapléjica, la persona que más tiempo ha permanecido conectada a un pulmón artificial se ha convertido en fuente de esperanza en todo el mundo.

Hay testimonios llamados a ejercer una influencia perdurable en quien los conoce, y el de Olga Bejano (1963-2008) es uno de ellos. Lo prueba el éxito de la trilogía formada por Voz de papel, Alma de color salmón y Los garabatos de Dios. Éxito por su nivel de ventas y por su repercusión mediática, pero sobre todo por la huella que dejó en miles de personas en todo el mundo que leyeron sus libros, le escribieron y recibieron respuesta hasta donde sus fuerzas mermadas lo permitieron.

Mermadas las fuerzas físicas, que no las espirituales: la semana pasada se presentó en Madrid su obra póstuma, Alas rotas, y la madre de Olga, María del Carmen Domínguez, desveló que al menos cuatro personas que estaban pensando suicidarse cambiaron de idea animadas por ella.


Una travesía larga y dura

A Olga Bejano se le detectó siendo niña un problema de origen desconocido que le impedía tragar y pronunciar bien. Su vida era más o menos normal, en medio de un calvario de diagnósticos médicos contradictorios, hasta que en plena adolescencia se determinó que padecía una enfermedad degenerativa que, sin remedio, iría a más.

Olga pasó una juventud dura, pero acabó sus estudios y comenzó a trabajar como fotógrafa y asesora publicitaria. Una tarde aciaga de 1987 lo que parecía un atragantamiento concluyó en parada cardiorrespiratoria y coma, y la vida dio un vuelco. Su trastorno entró en una fase hospitalaria y de creciente dependencia, hasta quedar pentapléjica: no podía ver ni hablar, pero sí expresarse mediante un peculiar código basado en movimientos de su rodilla, que sus enfermeras y familiares aprendieron para darle una ventana al exterior, gracias a la cual tenemos esta impactante tetralogía.

Alas rotas, que llega póstumamente pero en el que Olga había puesto tanta ilusión, resume un poco el espíritu de los anteriores, y constituye una introducción global a su caso, dando razón de lo que en los demás volúmenes trataba por extenso: su via crucis médico, su lucha por los derechos de los enfermos, su itinerario espiritual...


El sentido del sufrimiento

Cuando murió, hace un año, era ya la mujer en todo el mundo que más tiempo había pasado conectada a un pulmón artificial, y en sus escritos quedan reflejados con descarnado realismo los altibajos por los que necesariamente tiene que pasar una persona en su situación: de la desesperanza a la esperanza, de la desolación a la certeza de que el sacrificio vale la pena.

Se preguntaba por el sentido de su sufrimiento y se lo preguntaba también a Dios, a quien tan unida estaba por la oración constante: "Voy a cumplir 34 años de condena y me pregunto cuándo se abrirán las puertas de mi celda. Cuando llegue al otro lado tengo, Padre, muchas preguntas que hacerte. Eso sí, nunca me podrás decir que he tirado la toalla porque a pesar de mis noches oscuras, si alguien en este mundo ha luchado por su vida, esa soy yo... Gracias al padre que me engendró, a la madre que me gestó, y al Cielo que me puso un alma de color salmón, el color de la lucha".

Es imposible leer ese párrafo, en el contexto de la narración de sus inquietudes y padecimientos, sin sentir un estremecimiento. Con todo, lo que emociona de estas páginas, lo que anima a leerlas y anima tras leerlas, no es sólo su espíritu vital y nada resignado ante tan gran adversidad, que pone en su verdadero valor muchas de las quejas que formulamos por fruslerías; tampoco la certidumbre de que los padecimientos de aquí son siempre finitos si se ofrecen, como hizo ella, por una dicha infinita. No: es también el sentido canto a la familia como el lugar en el que toda tragedia puede tener una acogida que la haga llevadera.

Olga tuvo muchos amigos, epistolares y personales, que la ampararon en las dificultades, pero tuvo sobre todo una familia que lo dio todo por ella, y por eso emocionan los desvelos de padres y hermanos, como emociona la tristeza y el dolor de la enferma cuando su "Papichulo" murió de un infarto. Son los pasajes más sentidos de Alas rotas.



¿Alas rotas? Olga quiso ese título para su libro, pero se publicó justo cuando ella volaba ya libremente hacia el Paraíso.


C.L.A.

viernes, junio 12, 2009

Nunca le he preguntado a Dios ¿por qué? sé que Él sufría con nosotros. www.albadigital.es


La enfermedad de Olga ha dado abundantísimos frutos. Esa onda expansiva de bien que propagó con su dolor, ofrecido a Dios con heroica grandeza de alma, nace también del apoyo férreo que tuvo en su madre -navarra ella-, durante 22 largos años de “arresto domiciliario”, como Olga lo llamaba con su incombustible sentido del humor. Mª Carmen se hubiera cambiado por su hija, pero le tocó acompañarla, muy de cerca, ayudándola, sin descanso, a llevar su cruz… pero además con garbo y alegría.

-¿Cómo han sido estos 22 años para ti?
-Si hoy hago balance, ha supuesto renuncias, dedicación, sufrimiento… a nivel familiar. Pero para mí, el día a día era lo que me tocaba hacer. Asumes esa situación y haces lo que tienes que hacer.

-¿Cómo has aguantado?
-Por genética, tengo un carácter, una forma de ser. Pero yo me ponía en el balcón de mi cocina y le pedía ayuda a Dios para vivir 24 horas que sabía que iban a venir cargadas de cosas buenas y no tan buenas. Y le daba gracias, porque en la caja de regalo de cada día no sabes lo que puede venir y sólo uno es responsable de vivirlo lo mejor que sepa. Yo quería llegar al final del día dándole las gracias por muchas cosas: amistades, llamadas…

-¿No le has preguntado a Dios alguna vez ‘por qué nosotros’?
-No. Y en esto estoy convencidísima. Dios sufría con nosotros, y como nosotros o más. Si Dios nos dejó en libertad desde el primer momento, cada persona hace una historia, que va compuesta desde una lotería hasta una enfermedad. Olga solía decir que la vida, la muerte y la enfermedad vienen en el mismo pack. Pero normalmente estamos más a las maduras que a las duras. Y para las duras era él el que me tenía que ayudar. Dios no castiga, ni premia, ni prueba… acompaña en la vida de cada persona y está ahí para que le digamos: ‘¡Ayúdame!’. ¡Yo a Dios le he dicho tacos muchas mañanas! Y a mí me ha ayudado de mil maneras y se me ha presentado con muchas personas que me ha mandado, para decirme: ‘Que estoy aquí contigo’. Tengo una relación de amigo, maestro, padre y también de Dios. -El papel de la madre es casi igual de duro que el de enferma

¿Te hubieras cambiado por ella?
-Sí. Sobre todo en momentos de dolor, cuando los calmantes no hacen efecto, en los que lloraba tanto que las lágrimas le encharcaban el oído y le producían otitis. En esos momentos hubiera dado cualquier cosa por liberarla.

-Tú ya no eres la misma que hace 23 años. ¿Qué ha venido Olga a enseñarnos a todos?
-Ahora veo que me ha hecho crecer como persona, plantearme la vida con más madurez, prudencia, respeto, arrojo. Te enriquece de muchas maneras. Al principio no te crees lo que dicen los médicos y quieres buscar la solución en cualquier sitio del mundo en el que esté. Es una locura. Pero poco a poco vas asumiendo lo que está pasando y te vas plantas: ‘¿Qué le podemos dar?’ Calidad de vida: intimidad, respeto, cariño, una sonrisa, una bronca, porque no dejas de ser madre.

-Y agradecería mucho la normalidad ¿no?
-Ante todo. La persona que iba con paternalismos en seguida la rechazaba y decía: ‘Tía que soy normal’.

-¿Cómo educasteis a vuestra hija para que afrontara una situación así con semejante fortaleza?
-Nosotros éramos una familia normal, educada en los valores que entendemos que son los buenos, eso intentamos dar a nuestros hijos. Pero el crecimiento y la transformación fue de ella. Tuvo que asumir lo que pasaba.

-Dentro del terrible dolor, también te ha traído cosas buenas… ¿Cuáles han sido los momentos que recordarás con especial cariño?
-Podrían ser muchos, pequeños y grandes. Satisfacciones como hija nos ha dado muchas. El primer libro fue algo impresionante. Pero ver la impronta que dejaba ella como persona, tras su paso por diferentes hospitales era sorprendente.

-Ella era muy disfrutona ¿Cómo te imaginas ahora a Olga? -Tengo la plena seguridad de que es feliz, feliz y que nos mira riéndose, ‘guaseándose’ y diciendo: ‘Ahora soy mariposa’. Por eso la mariposa de la portada tiene mucho simbolismo. Ella decía que era crisálida y que cuando se marchara sería mariposa.

-Tenía una visión de la muerte de lo más positiva
-Sí, totalmente. ‘Allá se está muy bien’, decía. Por su experiencia del túnel y porque decía que si no había otro sitio donde se estuviera mejor que en la cama, no era justo. Pero nunca se planteó ‘¿Por qué a mí?’ Ella tenía ilusión porque este libro saliera a la calle porque los anteriores han hecho tanto bien, que decía: si estoy en esta vida para escribir y hacer bien a la gente, pues bendito sea. Cuando alguien tenga días grises, que lea ‘Alas rotas’ que le va a hacer mucho bien.

Sonsoles Calavera

Al menos cuatro personas desistieron del suicidio tras leer a Olga Bejano. www.albadigital.es


Alcaraz, Domínguez, Szumlakowska, Fdez. del Cacho, Calavera, Ángel y Rosal

Ciento cincuenta personas acudieron al homenaje en la parroquia de S. Gabriel de Madrid

No podía ver, hablar, moverse, ni respirar sin asistencia. Necesitaba ayuda para todo, y así pudo escribir, con increíble paciencia, cuatro libros, haciendo unos leves garabatos con su mano derecha que su enfermera interpretaba. Olga Bejano, la pentapléjica más querida de España; la mujer que se carteaba con Ramón Sampedro dándole ánimos para que no cruzara la frontera de la desesperanza, murió en diciembre, dejando listo su cuarto libro: ‘Alas rotas’ (Ed. Libros Libres), su testamento vital. Ciento cincuenta personas asistieron a una presentación-homenaje que se celebró en la parroquia de San Gabriel, de Madrid.

Tras escribir ‘Voz de Papel’ y ‘Alma de color salmón’, empezaron a llegar cientos de cartas, miles con los años, al buzón de Olga. “Y entre esas cartas -recuerda su madre, Mª Carmen Domínguez- había por lo menos cuatro que contenían una experiencia vital estremecedora: habían pensado en quitarse la vida y tras leer los libros de Olga contaban que habían cogido gusto por la existencia“. “Sólo por esas personas valió la pena que Olga escribiera los libros”, dijo emocionada la madre de la autora en la presentación de ‘Alas rotas’. “¿Cuál ha sido la misión de Olga en esta vida? Acercar a la gente a Dios. No tengo dudas de que Dios la eligió para esa misión y los frutos que dio son innumerables”, aseguró.

La experiencia de Olga Bejano fue un canto a la vida. “Se puede defender la vida de muchas maneras, pero la mejor es saber vivirla”, apuntó su madre. Recordó que su hija tenía un carácter “de empuje, arrojo, tenacidad, y una espiritualidad crecida y renovada”. Y explicó, conmovida, que este es el primer libro en el que la autora habla de una experiencia especialmente dolorosa: la renuncia a su amor por la enfermedad: “Es el primer libro en el que habla de su amor y escribe: ‘Estando enamorada hasta las trancas, le dije: ‘Haz tu vida, que no sé lo que me va a ser de mí. Y le convencí’. Eran cuatro años de relación estable. Y ese sufrimiento, el de los sentimientos, no lo quita la morfina”.

Lucha titánica por los derechos de los enfermos

Subrayó que Olga luchó por los derechos de los enfermos dependientes con “un empeño de titanes“. “Olga o un enfermo terminal es un bulto que supone gasto, en el que a la Sanidad no le interesa invertir -aseguró-. Y no le dan un hachazo porque estaría mal visto. Antes, si necesitabas, por ejemplo, una sonda de aspiración de secreciones, no te la daban con receta, por ser material hospitalario. Hoy todo enfermo que está en domicilio tiene el material hospitalario que necesite porque Olga lo ha conseguido. Ella ha ido abriendo camino y ha conseguido cosas siempre en plural. Ese es el orgullo que yo tengo, que ha luchado por los derechos y sintiendo las penas de los demás, haciéndolas suyas“.

La madre de la pentapléjica que ha conmovido a España contó que Olga aceptó el sufrimiento de su enfermedad por amor. “¿Quería seguir viviendo? Os aseguro que no. A mí me ha enseñado que no hay que tener miedo a la muerte -señaló-. Ella vivió la experiencia del túnel y decía: ¡Ay mamá, con lo bien que se estaba allí! Volvió por amor, porque oía la voz de su hermano que la llamaba y le daba mucha pena. No tenía ningún miedo a la muerte, pedía incluso a su confesor que no pronunciara esa palabra: ‘Se llama la otra orilla, el otro lado, el viaje, el más allá, porque no la muerte no existe’, decía”.

Su madre sabe ahora que Olga sigue estando con ella, aunque no la vea: “Me siento muy orgullosa de mi hija y muy feliz porque haya terminado de sufrir. Que mi hija está descansando, lo tengo clarísimo. ¿La echo de menos? No. Tengo su silencio y sé que no está, pero no estoy triste en ningún momento. Después de marcharse mi hija me he sentido aprobada por ella. Y la sé y la siento feliz y por eso no me siento sola”.

Mª Carmen citó a Alberto Cortez para describir la actitud de su hija ante la vida: “Ella eligió ser lluvia en vez de ver llover”, apuntó. Y leyó unas líneas de ‘Alas Rotas’ que recogen bien el espíritu generoso y valiente con el que Olga afrontó, abandonándose en manos de Dios, todos los retos que encontró en su camino: “Vivir siempre merece la pena, hasta el final, hasta que el maestro de nuestra acuarela decide que está terminada a su gusto y sólo le queda poner la fecha y la firma”.

Intervinieron también Pepe Fernández del Cacho, sacerdote pasionista, escritor y poeta, que lleva a gala la distinción que en su momento le otorgó Olga como su “hermano adoptivo”; el cantautor José Luis Pardo, que cantó dos canciones compuestas para Olga; el catequista Juan Pedro Alcaraz; la subdirectora de la ALBA, Sonsoles Calavera, Marysia Szumlakowska, (viuda de Narciso Yepes) y Pilar Ángel, amigas de Olga y, por último, cerró el acto el editor de LibrosLibres, Álex Rosal

jueves, junio 11, 2009

Sale a la luz el libro póstumo de una pentapléjica que conmocionó a España. www.elimparcial.com




Ella quería morir pero se oponía a tirar la toalla. Olga Bejano se fue el pasado mes de diciembre con los deberes más que hechos. Su madre presenta a EL IMPARCIAL el cuarto y último libro de una mujer admirable que durante 23 años sufrió una pentaplegia que tan sólo le permitía pensar y sentir. Aún así, gracias a una fuerza aplastante y a la “cariño-terapia” de su familia, enfermeras y amigos, Olga consiguió disfrutar de las pequeñas alegrías que podía ofrecerle su sufrida vida.

No puede cuantificarse el esfuerzo de un día en la vida de Olga Bejano ni el sufrimiento de 23 años en una cama sin poder ver, hablar, moverse, comer ni respirar sin asistencia. Sacar fuerzas para seguir adelante en esas condiciones es algo excepcional pero Olga lo consiguió sin presentarse como una víctima.

Muchos la consideran santa, pero su madre precisa, “no santa de altar. No me gustan los merengues ni las mieles”. Olga era una mujer fuerte y con carácter que “se cabreaba como todos”, explica Mari Carmen Domínguez. Desde su cama a pesar de su invalidez, luchó por sus derechos y de los demás enfermos.

Cada día, después de una ardua limpieza y de la maniobra de traslado de la cama a la silla de ruedas, Olga se ponía a trabajar. Podía hacerlo y tenía en la cabeza decenas de proyectos: libros, entrar en el Guiness de los récords por la cantidad de intervenciones quirúrgicas que le practicaron, completar el Vía Crucis para la juventud que le pidió el Papa...


Era una mujer infatigable. Logró organizar su vida para superar sus limitaciones. Consiguió escribir sentada en la silla con un rotulador atado a la mano derecha que impulsaba con la pierna para pintar unos garabatos. La enfermera aprendió a traducirlos fijándose en el movimiento de su mano. Así, con este sistema, mucha paciencia y mucho esfuerzo, pudo expresarse, comunicarse con el mundo y contar su vida.

Antes de morir esta trabajadora exhaustiva y perfeccionista dejó listo “Alas rotas”, su testamento vital presentado este martes por su madre.



Carmen cuenta a este periódico que decidió “poner toda la carne en el asador para mejorar la calidad de vida de su hija”. Lo importante era buscar la normalidad en su día a día. “Es cierto que no podía comer, explica, pero uno puede comer con la cabeza”. Así, le proponía por ejemplo unas patatas a la riojana, “que le encantaban”, y aunque sus papilas gustativas no pudiesen disfrutarlas, disfrutaba de otra manera del un puré “muy bien coladito” que le elaboraba para después introducírselo a través de una sonda. “¡Comía lo mismo que nosotros, incluso los langostinos y las uvas en fin de año! Son las pequeñas cosas las que te dan la felicidad y a las que no hay que renunciar”, concluye Mari Carmen.


La “cariño-terapia”, una palabra que acuñó Olga, era lo principal para afrontar el sufrimiento que supone la pérdida de toda intimidad, el dolor y la dependencia de los demás. Su enfermedad hizo sufrir a toda su familia y ese peso también lo llevaba consigo: “Me siento como un pulpo que con mis tentáculos tengo atados a todos los miembros de mi familia”, escribió.

Pero su testimonio también les ha hecho fuertes y con ella han aprendido a valorar aquello que parece obvio y no nos paramos a pensar cuán importante es. Abrir y cerrar los ojos, por ejemplo. Ella no podía.

Su relación con Dios era de una profunda intimidad. Considera que Él era el Maestro de su “acuarela” y que ella no podía interrumpirla. “No te quejarás, le decía, porque sabes que nunca he tirado la toalla”.



Olga intentó que Ramón Sampedro tampoco lo hiciera. Le sugirió por carta que contratara a tres enfermeras para que tuviese cierta independencia. El le respondió que ni con 300 quería vivir como ella. Y le respetó porque, como decía, “no es lo mismo torear un Miura en la arena que verlo desde la barrera”.

“La vida es el mayor arte que existe y saber vivir es ser un gran artista. Vivir las veinticuatro horas de un día intentando superar los momentos difíciles, sabiendo disfrutar de los momentos agradables que nos presente la vida, eso es vivir; y vivir siempre merece la pena, hasta el final, hasta que el Maestro de nuestra acuarela decide que nuestro cuadro está terminado a su gusto y sólo le queda poner la fecha y la firma”.Olga Bejano. "Alas rotas" (Libroslibres)


Blanca de Ugarte (Fotografías de Manuel Engo)

Olga Bejano, mística desde la parálisis. La razón



La madre de la joven que escribía con garabatos presenta «Alas Rotas»

Cuando Olga Bejano tenía 11 años, empezó su peregrinación de médico en médico, acompañada por sus padres. A los 23 años, una parada cardíaca la dejó paralizada. Mari Carmen, su madre, la cuidó hasta que murió en diciembre, con 42 años. Casi inmóvil, Olga empujaba con su pierna la mano para dibujar garabatos o señalar letras en un abecedario. Así escribió cuatro libros. Su madre presenta ahora «Alas rotas», su obra póstuma.

- ¿Se sintieron abandonadas?
- Las administraciones nos abandonaron. Las personas, no. Dios mandaba personas, regalos de Dios. Lo veíamos por sus sonrisas, abrazos, miradas limpias. Él nos acompañaba. Un día muy malo bajé 16 plantas por las escaleras de un hospital, corriendo a la capilla, a decirle a Dios: «ya lo sé, sé que estás conmigo».

- Olga era activista, pedía más atención a los enfermos.
- Era una «mosca cojonera» por convencimiento. A despacho cerrado, muchos políticos y burócratas me han admitido que el sistema les da vergüenza. Pero no han hecho casi nada. Olga devolvió la medalla de oro de La Rioja como protesta. Sólo entonces la Administración volvió a ponernos una enfermera.

- ¿Alguien habló de eutanasia?
-Nunca fui donde pudieran hacerlo. Les habría saltado a la yugular. De este tema han de hablar sólo los enfermos, los médicos y los que saben de leyes. No es lo mismo teorizar que estar en la plaza con el toro, la enfermedad.

- En los libros de Olga leemos que usted se formó en Cursillos de Cristiandad.
- Sí, antes de hacer los Cursillos yo, más que bautizada, estaba sólo «remojada». Cursillos me hizo sentir parte de la Iglesia. Creo que me preparó para lo que vino. También me ayudaron mis genes de luchadora, que recibí de mi madre y abuela y pasé a Olga.

- La cama del enfermo es un altar, decía el beato Pere Tarrés.
- Un cura me dijo «tu hija es tu sagrario». También llegamos a tener un sagrario de verdad en casa. Olga comulgaba a través de la sonda. En los hospitales, había capellanes que se lo negaban.

- Ella escribe de sus experiencias místicas.
- Sí, las vivimos con mucha naturalidad. Las conocía el cura que la atendió durante 16 años. Se las explicamos al obispo de Logroño, en casa. Nos dijo: «¿Le extraña que el Espíritu se sirva de un alma tan acrisolada por el sufrimiento?». Ella se confesaba con ayuda de la enfermera que leía sus garabatos. Le impresionaba mucho el sufrimiento de los demás. Mandaba notas a conocidos cuando los hospitalizaban. Las madrugadas que no podía dormir rezaba mucho por la paz, por las incomprensiones en el mundo. Les hablaba a los fallecidos.

- ¿Cómo es ahora su relación con Olga?
- Mejor que antes. Ya no me enfado con ella. ¡Era tan perfeccionista! La siento cerca y contenta. Le pido intercesión y sé que me ayuda. Ya no se oye el ruido del respirador, los cascabeles de su cama, la campanilla de su pie... pero en ese silencio me siento acompañada y aprobada.

-¿Piensa en el reencuentro con ella?
-Aunque estoy mal de salud, le pido a Dios que me dé tiempo. Pero el reencuentro será alegre, ella será la primera en venir a mi encuentro. La veo guapa. Incluso en la enfermedad siempre la vi guapa. Tenía estilo, lucía. Su carácter se enriqueció, tenía madurez, exigencia. Desde lo puramente humano, no se entiende su crecimiento, su coraje ni su vida.


Una vida gracias a Dios

A los 23 años una parada cardíaca dejó a Olga cinco días en coma. Salió de él paralizada y casi ciega. Le pronosticaron seis meses de vida, pero luchó durante 21 años. Con garabatos, que sus enfermeras anotaban, escribió cuatro libros, todos en la editorial LibrosLibres. En «Voz de Papel» y «Alma de Color Salmón» reflejó su fortaleza y su vida cotidiana. En «Los Garabatos de Dios», publicado en 2007, recoge su vivencia espiritual y religiosa. Ahora, su obra póstuma, «Alas rotas», recoge la recta final de su vida. Su madre piensa en el reencuentro, más allá de esta vida, aunque sin prisas. «Será la primera en recibirme. La imagino guapa allí. De hecho, incluso aquí, pese a la enfermedad, siempre la vi guapa. Tenía estilo, lucía. Su carácter se enriqueció, tenía madurez, exigencia. Desde lo humano, no se entiende su vida».


Pablo J. Ginés

Testimonio de una pentapléjica católica que evitó cuatro suicidios- www.aciprensa.com

Mari Carmen Domínguez, madre de Olga Bejano, la pentapléjica más famosa de España fallecida en diciembre pasado, afirmó que gracias a los libros que con esfuerzo escribió su hija, cuatro personas desistieron de suicidarse.

"Sólo por esas personas valió la pena que Olga escribiera los libros", expresó la madre en el marco de la presentación del cuarto libro de Olga, "Alas Rotas", publicado en Madrid.

Olga Bejano no podía ver, hablar, moverse ni respirar sin asistencia. Necesitaba ayuda para todo. Sin embargo, con mucha paciencia pudo escribir cuatro libros a base de leves garabatos que interpretaba su enfermera.

Mari Carmen recordó que tras escribir "Voz de Papel" y "Alma de color salmón", empezaron "a llegar decenas de cartas al principio, cientos pasados unos meses, y miles con los años (…) entre esas cartas habían por lo menos cuatro que contenían una experiencia vital estremecedora: habían pensado en quitarse la vida y tras leer los libros de Olga manifestaban que habían cogido gusto por la existencia".

Por ello, la madre aseguró que la misión de Olga ha sido "acercar a la gente a Dios". "No tengo dudas de que Dios la eligió para esa misión y los frutos que dio son innumerables", expresó.

Más información sobre el cuarto libro, "Alas Rotas", en www.libroslibres.com

Al menos cuatro personas no se suicidaron al leer a Olga Bejano. www.ellibrepensador.com


«Alas rotas», la obra póstuma de la pentapléjica más famosa de España se presentó ayer en Madrid



No podía ver, hablar, moverse ni respirar sin asistencia. Necesitaba ayuda para todo, y así pudo escribir, con mucha paciencia, cuatro libros, haciendo unos leves garabatos con su mano derecha que los interpretaba su enfermera. Olga Bejano, la pentapléjica más famosa de España; Medalla de Oro de la Comunidad de La Rioja; la mujer que se carteaba con Ramón Sanpedro dándole ánimos para que no cruzará la frontera del desánimo, murió el pasado mes de diciembre dejando listo su cuarto volumen: «Alas rotas» (LibrosLibres), su testamento vital, que ayer se presentó en Madrid.

«Al menos cuatro personas no se suicidaron tras leer los libros de Olga Bejano». Quien lo afirma es Mari Carmen Domínguez, su madre y su ángel de la guarda en esos 23 años que estuvo de «arresto domiciliario» como le gustaba recordar con cierta sorna a Olga. «Tras escribir ‘Voz de Papel’ y ‘Alma de color salmón’ -cuenta Mari Carmen-, empezaron a llegar decenas de cartas al principio, cientos pasados unos meses, y miles con los años. No importaba que la dirección postal estuviera incorrecta. Correos nos traía esas cartas aunque sólo figurase el nombre de Olga. Y entre esas cartas habían por lo menos cuatro que contenían una experiencia vital estremecedora: habían pensado en quitarse la vida y tras leer los libros de Olga manifestaban que habían cogido gusto por la existencia». «Sólo por esas personas valió la pena que Olga escribiera los libros», dice emocionada la madre de la autora de «Alas rotas».


«Nunca nos sentimos abandonadas»

«Aunque las administraciones nos abandonaron -dice con un punto de rabia Mari Carmen- Dios nunca nos dejó solas. Olga le pedía constantemente: ‘Envíame a tal persona que necesito hacer este proyecto…’, y Dios nos llevaba a nuestra casa la persona necesaria para cada cometido. Él nos acompañaba». «En cierta ocasión, estando en un hospital -rememora con emoción esta riojana de tanta personalidad- sentí con tal fuerza la presencia de Dios que bajé por las escaleras 16 plantas para llegar a la capilla y decirle a Dios: ‘Ya lo sé, sé que estás conmigo’».

«La misión de Olga: acercar a la gente a Dios»

«¿Cuál ha sido la misión de Olga en esta vida?», se pregunta Mari Carmen Domínguez: «Acercar a la gente a Dios». «No tengo dudas de que Dios la eligió para esa misión y los frutos que dio son innumerables». «En cierta ocasión le escribió una persona que tenía muchas dudas de fe. La correspondencia duró varios meses y Olga no paraba de sostenerla, de darle ánimos, de mostrarle el camino para que encontrara la paz en el Señor». También cuenta la historia de un joven cuyos padres estaban completamente desesperados con él. Ya no sabían que hacer. Se había metido en una banda de rap, fumaba porros, sus notas se habían desplomado y no obedecía a nada que tuviera que ver con la familia. «Un día se presentó en casa junto con su madre. El chico se quedó tan impactado de vera a Olga con los tubos, en esa UVI doméstica, que le dijo: ‘Ostras, Olga, te prometo que un día llegaré a ser médico e intentaré curarte». Hoy, ese joven está a punto de terminar Medicina con las mejores notas de su promoción.

Más de ciento cincuenta personas

En un ambiente de gran emoción, más de ciento cincuenta personas se reunieron en la parroquia de San Gabriel, de los padres pasionistas, en Madrid, para escuchar con gran atención y lágrimas en los ojos el testimonio de Mari Carmen Domínguez, que en muchos momentos no podía contener su tristeza al recordar historias y anécdotas de los 23 años de enfermedad de Olga. Intervinieron también Pepe Fernández del Cacho, sacerdote pasionista, escritor y poeta, que lleva a gala la distinción que en su momento le otorgó Olga como «mi hermano adoptivo»; el cantautor José Luis Pardo que cantó dos canciones compuestas para Olga; el catequista Juan Pedro Alcaráz; la subdirectora de la revista Alba, Sonsoles Calavera, Marysia Szumlakowska y Pilar Ángel, amigas de Olga y, por último cerró el acto el editor de LibrosLibres, Álex Rosal.


Luis del Real Espanyol

miércoles, junio 03, 2009

Presentación de ‘Alas rotas’, libro póstumo de Olga Bejano. www.albagital.es



La escritora pentapléjica conmovió a España con su 'sí a la vida'

Poco antes de fallecer, Olga Bejano preparó este libro que puede considerarse como su testamento espiritual. ‘Alas rotas’ es una de las reflexiones más lúcidas y sobrecogedoras sobre la condición humana, el sufrimiento y la capacidad de superación personal.

Como consecuencia de una enfermedad neuromuscular, Olga quedó pentapléjica en plena juventud y sufrió la parálisis de todo su cuerpo durante 23 años. Gracias a un sorprendente método de comunicación que ideó, publicó ‘Voz de papel’ en 1997, al que siguió ‘Alma de color salmón’, y después ‘Los garabatos de Dios’.

Con este libro, que supone el cierre de una obra que ha cautivado a miles de lectores, se abre por última vez al lector la fascinante intimidad de la autora. Con su heroico esfuerzo por llevar adelante su gravísima enfermedad sin ceder nunca al desaliento, la autora demostró que el sentido de una existencia no depende tanto de la calidad de vida como del empeño por ir más allá de uno mismo y de saber abrirse a los demás.

La presentación del libro tendrá lugar el martes 9 de junio a las 20:00 horas en la parroquia de San Gabriel de Madrid, calle Arte nº 4, esquina calle Caleruega, (Pinar de Chamartín).

Intervendrán:

-María del Carmen Domínguez, madre de Olga.

-José Fernández del Cacho, sacerdote

-Juan Luis Pardo, cantautor

-Alex Rosal, presidente de Libros Libres

-Y los siguientes amigos de Olga: Eugenio Valderrama, Juan Pedro Alcaraz y Sonsoles Calavera.

Entrada libre hasta completar aforo.






Pulsar doble-click para ver en detalle más datos sobre la presentación.

jueves, mayo 28, 2009

Alas rotas. A la venta el día 2 de Junio.

Holaaaa a los amigos de Olga,

Esta mañana me ha llamado la madre de Olga para decirme que el libro póstumo de Olga, se pondrá a la venta el próximo día 2 de Junio. En la editorial de libros-libres ya lo tienen.

La presentación del libro está previsto que se realice el 11 del 12 de Junio, ya os iremos avisando.

Cuantas emociones vamos a vivir con ese regalo que nos ha dejado...

Un abrazo.

viernes, mayo 08, 2009

Olga Bejano, homenaje a una luchadora. Fundación Capaces


El modelo de familia tradicional en el que nos educamos generaciones anteriores ha cambiado.

Así los padres, que habitualmente han sido la principal fuente en la educación y transmisión de principios a sus hijos, parecen haber olvidado este rol trasladándolo directamente a las escuelas haciéndolas directamente responsables de su formación.
Si a esto le unimos el poco o nulo éxito de las políticas educativas nos encontramos inevitablemente con una juventud con una inadecuada e insuficiente formación ética y moral y una crisis de valores de la cual ellos no son responsables sino pacientes sufridores.

El contexto sociocultural de nuestra sociedad ha experimentado cambios vertiginosos en las 2 últimas décadas. El sistema de vida del siglo XXI tiene un nuevo modelo de comportamiento y el apasionante progreso tecnológico en las tecnologías de la información y la comunicación no solo nos ha aportado una mayor calidad de vida, sino que también nos pasa factura ya que el abuso de ciertos hábitos han variado la conducta de la juventud predisponiéndoles a interminables jornadas, sentados ante el ordenador y las videoconsolas.

Por otro lado, acostumbrados al pesebre tendencioso de la cómoda TV, engullimos TODO lo que nos entra por los sentidos sin reparar que la TV también es una escuela de formación. Muchos dirán que somos libres de decidir que cadena elegir e incluso si apagar el televisor..
El problema radica en que si esta decisión la toman los menores de edad podemos sucumbir al fracaso de la formación de nuestros retoños.

En verdad la TV en si misma no es ni buena ni mala, como otras cosas depende del uso que de ella hagamos; pero existe una moda de multitud de programas que nos enseñan como ganar mucho dinero en poco tiempo y sin esfuerzo vendiéndonos al mejor postor. Vemos como las personas cuentan sus vidas al detalle entrando en intimidades por un puñado de euros que yo me pregunto, ¿a quien coño le importan?

Recuerdo los referentes de mi infancia. Baden Powell, Ghandi, etc… ejemplos de virtudes y valores. VALORES, esa palabra que a alguno le produce una risa irónica. Y es que para superar los problemas de la vida resulta que esos valores son necesarios.

A mi la vida me ha enseñado a mirar hacia abajo para ver y valorar todo lo que tenemos lo cual no implica poder tener objetivos ambiciosos.

Me indigno al ver como desde los medios de comunicación sólo se cubren noticias del otro lado, de los que abandonan la lucha.
Películas como “Mar adentro” reproduciendo la decisión de morir de Ramón Sanpedro, o la desconexión de la vida de la italiana Eluana Englaro, (una muerte forzada), el caso de Craig Ewert, un profesor norteamericano de 59 años que permitió que las cámaras filmaran el momento de su muerte o el último episodio de Jade Goody, una ex concursante de Gran Hermano ingles que con 27 años que se ha convertido en una celebridad anunciando que a consecuencia de un cáncer cervicouterino terminal sólo le quedan algunos meses de vida y tras enterarse de que estaba desahuciada, está en conversaciones para televisar su muerte, son sin duda temas complejos de debatir pero al fin y al cabo nos brindan un canto a la eutanasia.

Pero existe otra postura más valiente que al parecer no vende tanto. Una postura cargada de afán de superación de espíritu de lucha, tesón e inconformismo ante los problemas y al fin, un ejemplo para todos los que de un modo u otro navegamos por la vida con nuestras limitaciones Por eso hoy quiero aprovechar para contaros algo distinto, Se trata de una historia real, La ejemplar vida de Olga Bejano.

Con independencia de las creencias de cada a cual la vida de Olga es un ejemplo a seguir por su afán de superación, alegría y actitud positiva ante las dificultades.

Ya ha pasado mas de un mes desde que tuve la ocasión, el orgullo de acompañar a Olga en su despedida funeral, Amiga de la juventud y pese a to lo que nos unía confieso con cierta rabia y arrepentimiento un poco lejana mi presencia en su vida.

Sin embargosu misa funaral, una celebración cargada de recuerdos y de emociones con lectura de sus testimonios y de su propia despedida que dejo escrita hicierón brotar lagrimas de nuestros ojos.

Reproduzco con permiso de su madre Mª Carmen algunos testimonios del blog de Olga Bejano al cual os remito encarecidamente acudáis a leer.

Olga no quería ver tristes a los suyos y pidió que su funeral terminara con música. y así fue, al ritmo de "Al marchar un beso y una flor" de Nino Bravo, "A mis amigos" de Alberto Cortez y "Resistire" del Dúo Dinámico.

Desde aquí mi pequeño homenaje cargado de emociónes a tí, Olga, Mujer cabal y virtuosa. Tu testimonio y ejemplo han reforzado mi fe y afán de superación.

Dejas en mí una huella imborrable difícil de expresar con palabras.



Escrito por Ignacio Asín Bermejo
http://www.fundacioncapaces.org.es

martes, diciembre 30, 2008

El funeral por Olga Bejano en Madrid, se celebrará el 15 de enero en San Gabriel de la Dolorosa

El funeral por Olga Bejano en Madrid, se celebrará el 15 de enero en San Gabriel de la Dolorosa a las 20:00 y será oficionado por José Fernández del Cacho, sacerdote amigo de la familia.

La dirección es la siguiente:

San Gabriel de la Dolorosa,
c/ Arte nº 4,

Metro más cercano: Pinar de Chamartin


jueves, diciembre 18, 2008

Olga Bejano ha dado sentido a la vida de muchas personas. Semanario ALBA

“Quiero que sea Dios quien decida cuándo ha llegado mi día y mi hora”,decía a ALBA en marzo de 2007.Y ya lo decidió. Una parada cardiorrespiratoria en la madrugada del 5 de diciembre puso fin amás de 20 años de una enfermedad neuromuscular que paralizó el cuerpo de Olga. Pero la fuerza de su alma ha hecho Historia.

LLEVABA 22 años de inmóvil actividad. Metida en la cama, o sentada en la silla, sin salir de su habitación, removió el alma de todos los que la conocimos. Durante más de dos décadas no pudo hablar, ni ver, respiraba artificialmente y se alimentaba a través de una sonda. Ha sido la persona del mundo que más tiempo ha pasado alimentándose y respirando de manera artificial. Padeció casi 200 neumonías y varias decenas de intervenciones quirúrgicas. Y aunque, sin ayuda, no podía ni levantar un párpado, desde su ‘arresto domiciliario’, como ella lo llamaba con heroico sentido del humor, en este tiempo de sufrimiento sacó fuerza y ánimo para ayudar a muchas personas.

Entre tratamiento y tratamiento, escribió cuatro libros. Voz de papel, Alma de color salmón y Los Garabatos de Dios son los tres primeros. Moviendo ligeramente la cadera, con un cuaderno en las piernas y un rotulador entre los dedos, escribía unos garabatos ilegibles en los que su enfermera iba descifrando las letras. Olga murió con los deberes hechos. Tres días antes de morir,estuvo cinco horas trabajando con su enfermera, Livia Dancea, en su último libro: Alas rotas, que verá la luz esta primavera.
No podía mover un músculo, pero su habitación tenía más actividad que el despacho de un ministro. Además de la asistencia médica y los cuidados que requería su enfermedad, dedicaba tiempo a escribir, llamar por teléfono, leer... y, sobre todo, recibir visitas. “Soy un vegetal muy activo”, decía. Por su casa han pasado desde altas personalidades de la política hasta estrellas del deporte o de la canción. Pero, sobre todo,muchos amigos. Su puerta siempre estaba abierta. Así llegó a conocerla, por ejemplo, José Fernández del Cacho, sacerdote pasionista, que fue a visitarla después después de leer su libro. “Esta mujer intentó animar a vivir a Ramón Sampedro. Yo soy testigo de que hubo gente que no encontraba una salida y ella les dio una tonelada de ilusión para vivir. Ha dado sentido a la vida demuchas personas. Empezando por mí, porque cuando estaba un poquillo flojo, me ponía a su lado y te transmitía paz, serenidad, ánimo”,recuerda. Cuenta incluso que el testimonio de vida de Olga salvó del suicidio a dos personas.“Escomo santa Teresita de Lisieux, patrona de las misiones desde un monasterio. Pues ésta, desde el dolor, es increíble que haya movido a tanta gente. Olga ha hecho una gran labor silenciosa, ha sido un foco de Dios”.

Igual que José, llegó Manuela Álamo, una joven informática madrileña, a la vida de Olga: llamando a su puerta, después de leer sus libros. “El día que la conocí,me emocioné y ella en respuestame pegó una patada y le escribió a su enfermera con sus garabatos: ‘¡Manoli, no llores que yo no lloro!’. Así era Olga. Valiente, cariñosa, comprensiva, solidaria, con un fino sentido del humor y sobre todo con una confianza en Dios, como no he visto en nadie. Es difícil de entender la razón de tanto sufrimiento, sólo esa confianza en Dios puede darle sentido. Su testimonio ha ayudado a muchas personas a acercarse más a Él y a no dejarse abatir ante las dificultades, porque ella tenía más que nadie. Seguro que al llegar al cielo, le han puesto la alfombra roja y que si su vida fue muy fértil en la tierra, con las incapacidades que tenía, ahora en la otra vida, con todos los deberes cumplidos, va a ser la caña”.

Lidia González la conoció por motivos de trabajo: “Yo ayudaba a Álex Rosal en los inicios de la editorial LibrosLibres. Pocos días antes de Navidad llamó su enfermera, para saber cómo iba la edición del libro Alma de color salmón. Como todos los autores, Olga tenía mucha prisa en la edición. Me contó que le quedaba poco tiempo y que en cuanto se lo editásemos Dios la llamaría a emprender el vuelo a otra vida. Con la inquietud que me había dejado, llamé a Álex para contarle lo sucedido y le pedí permiso para llevarme el texto y leerlo en Navidades. Olga nos estaba confiando su mensaje, con la esperanza de que lo publicásemos y lo difundiéramos a los cuatro vientos. Ella me enseñó a confiar en Dios y llegué a experimentar que en las situaciones más dolorosas la Virgen siempre está muy cerca”.

Livia Dancea, su enfermera en los últimos meses,cuenta que éste ha sido el año más bonito y más lleno de su vida profesional. “He aprendido muchísimas cosas con Olga. Era admirable, sabía lo que es un sacrificio. Era una luchadora y me ha enseñado a luchar amí también. En mis momentos malos, en cuanto la veía, seme olvidaba todo.Te daba fuerza, un empujón hacia adelante sin decir nada, sólo al ver cómo luchaba”. Livia, que la atendió ya sin vida, cuenta que “cuando murió, estaba como una muñeca de porcelana, parecía que estaba viva, dormida”.


La muerte como luz, paz y amor infinito

En el funeral, al que asistieron multitud de familiares y amigos, el sacerdote apuntó que “en la vida estamos llamados a ser imagen de Dios y Olga fue la imagen de Cristo en la Cruz”. Como ella había pedido, se leyeron fragmentos de sus libros, como éste de Alma de color salmón:
“Descubrí que la muerte no existe: no es otra cosa que nacer a la vida. La muerte es luz, paz, descanso, bienestar y un amor infinito que en esta vida no existe y no se puede explicar”.

“Te recordamos inquieta, terca, incluso revolucionaria; desde tu cama has llegado más lejos que mucha gente con movilidad total”, dijeron sus amigas.

Su madre se dirigió también a sus seres queridos: “Necesitamos mucho de vuestro cariño y vuestro amor para llenar el vacío tan grande que deja esta mujer,mi hija, en nuestras vidas”,dijo.

Como Olga no quería ver tristes a los suyos pidió que terminara con música. Y así fue, a ritmo del Dúo Dinámico, con su canción Resistiré, y de la canción de Natalia, de La Quinta Estación. En Madrid se celebrará otro funeral el jueves 15 de enero a las 20:00h en San Gabriel de la Dolorosa, c/Arte nº 4, en el Pinar de Chamartín. (Se confirmará con seguridad en el blog a primeros de año)

Sonsoles Calavera

lunes, diciembre 15, 2008

Fallece Olga Bejano, un canto a la vida. www.larioja2.com





Admirada y querida, Olga siempre será sinónimo de esperanza, una mensajera de vida.

Olga Bejano, nacida en 1963, sufría una fuerte neumonía desde hacía varios días, complicada con una fiebre muy alta, lo cual precipitó de forma irreversible la parada cardiorrespiratoria que acabó con su vida en la madrugada de este viernes.

Con la edad de 23 años, contrajo una enfermedad neuromuscular que terminó paralizando la práctica totalidad de su cuerpo: durante más de veinte años no pudo hablar ni ver, respiraba artificialmente y se alimentaba a través de una sonda. Sin embargo Olga encontró un método para comunicarse con el exterior haciendo unos movimientos con su rodilla que sus distintas enfermeras aprendieron a traducir lentamente al abecedario.

Gracias a este original sistema, Olga había publicado con gran éxito tres libros: 'Voz de papel', 'Alma de color salmón' y 'Los garabatos de Dios', algunos de ellos traducidos y publicados fuera de España, con lo que su autora adquirió relevancia internacional. Su tercera obra es una lúcida reflexión sobre la grandeza y los límites del ser humano, y especialmente sobre la capacidad de superación de las personas. Actualmente se encontraba escribiendo su cuarto libro, titulado 'Alas Rotas'.

"Todos sabemos que lo peor de una enfermedad incurable es el principio y el final. Mi 'sprint' final, por muchos motivos, me está resultando muy difícil, por eso pido oraciones en abundancia. Siempre os estaré agradecida porque habéis sido un estímulo para seguir viviendo al límite de lo imposible", explicó Olga Bejano en su última entrevista.



El funeral por Olga Bejano se celebró el sábado 6 de diciembre a las once de la mañana en la iglesia de Santiago de Logroño. Allí acudieron numerosas personas para darle el último adiós a esta mujer, ejemplo de fortaleza y mensaje de vida para todos

viernes, diciembre 12, 2008

Misión Cumplida. Alfa y Omega


Cuando en 1987 le hicieron una traqueotomía para que pudiera respirar, empezó a comunicarse a través del papel. Cuando ya ni siquiera pudo escribir, se comunicaba con garabatos que hacía con la mano y la pierna, casi inmovilizadas. Así ha vivido Olga Bejano más de veinte años, luchando por una vida digna y por dar esperanza a los demás


Olga Bejano, dictando a su peculiar manera «Aquí estoy de nuevo, pero esta vez traigo hechos los deberes». Eso era lo que Olga Bejano quería decirle a quien la recibiera al otro lado del túnel. Ya había estado en él una vez, en 1987, al comienzo del proceso que la dejó pentapléjica, conectada a un respirador, alimentada con sonda y viendo sólo cuando alguien le levantaba el párpado. Y, el pasado viernes, se fue realmente con los deberes hechos. Apenas tres días antes había terminado de escribir su cuarto libro, Alas rotas, que se unirá a Voz de papel, Alma color salmón y Los garabatos de Dios (todos en LibrosLibres). Pero, además, dejó dos hojas de últimas voluntades, describiendo hasta el último detalle cómo quería que fuera su funeral, con música más propia de una celebración que de una despedida.

Olga estaba orgullosa de haber batido varios récords médicos, entre ellos el de la pentapléjica más longeva. En 1987, le pronosticaron seis meses de vida, y hace medio año los médicos de cuidados paliativos dijeron que no podían hacer más. Después de 200 neumonías, nunca parecía que una más fuera la definitiva. «Ocasiones para fallecer las tengo un día sí y otro también» -dijo en una ocasión-, por lo que afirmaba: «Si sigo aquí es por algo». Sabía que tenía una misión: «Soñé que el Señor me decía que iba a sufrir mucho, pero que mi sufrimiento iba a ser muy fértil. El tiempo le está dando la razón».

Un horario como el del dentista

No se quedó de brazos cruzados. Se quejaba de que sus días eran demasiado cortos y de que su horario parecía el del dentista, pues además de más de tres horas para la higiene, y de todos los demás cuidados que necesitaba, invertía varias horas cada día en contestar correo, recibir a gente, y escribir. Lo hacía todo con garabatos de la mano derecha, movida a pequeños impulsos con la pierna izquierda. Sólo su madre y las enfermeras la entendían. Y con la mano izquierda expresaba, muy a menudo, la risa. También luchaba por las necesidades de las personas que estaban en situaciones parecidas a la suya: «Muchos enfermos dependientes quieren vivir, pero están silenciados por la opinión pública y la presión mediática. Muchos enfermos sufren por no tener una atención digna, centros adecuados, ayudas familiares y económicas. En vez de hablar de muerte digna, se debieran ofrecer ayudas para facilitar la vida digna». También pedía algo mucho más barato y más importante para ellos: la cariñoterapia.

Estaba convencida de que, «si hubiese una vida sin importancia, ninguna sería importante». En su breve correspondencia con Ramón Sampedro, reconoció «que tenía tantas ganas o más que él» de irse, pero le animaba: «¿Por qué en vez de luchar para morir no luchas para vivir? ¿Por qué no luchas por conseguir una vida independiente, personal que te cuide, una silla eléctrica que te lleve de paseo, un ordenador que puedas usar con la voz?» También tuvo que luchar por sí misma. Llevaba cerca de un año sin que los servicios sociales le costearan una enfermera, a pesar de que calculaba que, al estar en casa, le había ahorrado a la Comunidad de La Rioja unos seis millones de euros. Su familia no podía permitirse a alguien las 24 horas del día. Y, sin enfermera, estaba condenada a estar en cama e incomunicada, pues tumbada no podía garabatear. ´

Su relación con Dios como de un enamoramiento: «Me levanto pensando en Él, durante el día pienso en Él y al acostarme, es cuando Él se siente mejor para hacerse oír. En la oración no cuenta lo que nosotros hacemos, sino lo que Dios hace en nosotros». De esa experiencia habló en Los garabatos de Dios, en el que compartía -explicaba en su última entrevista- las «porciones de conocimiento y sabiduría» que «el Señor me ha ido enviando» y que «me han permitido abrir mi mente, madurar y crecer espiritualmente». Pero no dejaba de estar pegada al suelo: reconocía que estaba en el sprint final y que sufría mucho, tanto física como psicológicamente. Se despidió pidiendo oraciones y agradeciendo a sus lectores el estímulo «para seguir viviendo al límite de lo imposible».


Llevó a muchas personas a Dios

La primera vez que uno se acercaba a ella, Olga parecía «un muñeco de cera», explica el padre José Cacho, de Madrid. Pero, «al hablar con ella, veías que tenía una vida muy rica y plena, y que estaba al tanto de todo lo que ocurría a su alrededor», añade el padre José Ignacio Díaz, que el sábado celebró su funeral. Subraya de ella, sobre todo, «ese entusiasmo con el que empezaba cada día a luchar de nuevo por vivir. Tenía una espiritualidad profundísima, hablaba de Dios con tal seguridad, que daba la impresión de que sabía de lo que hablaba, de que tenía una relación muy fuerte y espontánea con Él». El padre Cacho atribuye a esto el efecto que tuvo, en persona o a través de sus libros, en mucha gente que lo necesitaba: «Ha llevado a muchas personas a Dios, porque no se vive así por amor al arte. He sido testigo de cómo cambiaban, al conocerla, personas que no querían seguir viviendo porque no veían sentido a su vida». También don José Ignacio conoció varios testimonios así, algunos de ellos el sábado pasado, en el funeral que presidió.


María Martínez

domingo, diciembre 07, 2008

Más allá de la admiración. Logroño despide a Olga Bejano, escritora y medalla de La Rioja, que falleció el viernes tras 22 años postrada en una cama













La compasión es un sentimiento que a menudo despiertan aquellos cuyas vidas son puestas en situación de extrema dificultad. Pero el caso de Olga Bejano va mucho más allá, ella siempre fue distinta, única. Es algo que se palpa en sólo unos minutos de conversación con cualquiera que la conoció. Absolutamente extraordinarias son la sincera admiración y la gratitud que fluyen en cada mención.
No cabe duda de que Olga trascendió por mucho la prisión de un cuerpo roto, una cama inseparable y la mera compasión. «Irradiaba vida: ibas a su casa y en vez de ayudarla, era ella la que te ayudaba a ti», ilustraba ayer su amiga Estrella Álvarez. En la madrugada del viernes, tras 22 años de castigo padeciendo una enfermedad degenerativa irreversible, su fortísima vitalidad se apagó del todo. Sus familiares y decenas de amigos la despidieron durante el todo el día de ayer en Logroño.

Fue una jornada de emociones y sentimientos encontrados: «Quiero compartir mi alegría y mi dolor; es un día intenso, pero bonito: mi hija ha descansado», dijo su madre, Mari Carmen, muy emocionada durante el funeral.


Últimas voluntades
Olga había planificado su propia despedida, en una nota que dejó con sus últimas voluntades. Entre ellas estaba la iglesia de Santiago para la misa (allí fue bautizado su padre, fallecido hace pocos años). En la ceremonia se leyeron pasajes de su literatura, algún poema, y se escuchó su música preferida, elocuentes piezas como 'Resistiré'. «Te recordamos inquieta, terca, incluso revolucionaria; desde tu cama has llegado más lejos que mucha gente con movilidad total», rezaron sus amigas.
Las puertas de su casa siempre estuvieron abiertas. «Me ha enseñado muchísimas cosas, como vivir una fe y creer en la otra vida; siempre salías animado de estar con ella», recordaba su amigo Alberto Calvo, estudiante universitario que no podía perderse la despedida. «La suya es una lección de valor y esperanza», valoró Fernando Salazar, uno de los médicos que la ha tratado estos años.

El entierro fue en Fuenmayor. No pocos la recuerdan en presente: «Una gran persona, me hace ser más cristiano», dijo Amancio, quien compartió con ella la enfermera que cuidaba a su ser querido. «Ella y su madre, una vida de fortaleza, entrega y amor», concluyó María Jesús.

www.elcorreodigital.com
E. Alcalde. Logroño
Foto: Rafael Lafuente

Muere Olga Bejano, la pentapléjica más longeva del mundo.Dió testimonio de su fe cristiana hasta el final. www.religionenlibertad.com

Olga Bejano, pentapléjica durante más de 20 años, ha fallecido la pasada madrugada a las 5.30 debido a una parada cardiorrespiratoria. La riojana sufría una fuerte neumonía desde hacía varios días, complicada con una fiebre muy alta, lo cual precipitó de forma irreversible la parada cardiorrespiratoria que acabó con su vida, según ha explicado a LibrosLibres la enfermera que la atendió hasta el último día. El año pasado publicó su último libro, "Los Garabatos de Dios", en el que daba testimonio de cómo Dios le había ayudado a lo largo de su enfermedad.

Olga Bejano contrajo en 1987 una enfermedad neuromuscular que terminó paralizando la práctica totalidad de su cuerpo: durante más de 20 años no pudo hablar, ni ver, respiraba artificialmente y se alimentaba a través de una sonda.

Sin embargo, encontró un método para comunicarse con el mundo: haciendo unos garabatos aparentemente incomprensibles con los impulsos de su rodilla, que sus distintas enfermeras aprendieron a traducir lentamente al abecedario. Gracias a este original sistema, Olga había publicado con gran éxito tres libros: “Voz de Papel”, “Alma de color salmón” y “Los Garabatos de Dios”, todos ellos editados por LibrosLibres. Su último libro, precisamente, era una lúcida reflexión sobre la grandeza y los límites del ser humano y, especialmente, sobre la capacidad de superación de las personas. Actualmente se encontraba escribiendo su cuarto libro, titulado “Alas Rotas”.

Vivir al límite. “Todos sabemos que lo peor de una enfermedad incurable es el principio y el final. Mi sprint final, por mucho motivos, me está resultando muy difícil, por eso pido oraciones en abundancia. Siempre os estaré agradecida porque habéis sido un estímulo para seguir viviendo al límite de lo imposible.” explicaba Olga Bejano en la última entrevista que concedió.

En los últimos tiempos, Olga había protestado públicamente por una disputa político-administrativa en el Gobierno de la Rioja que le impedía contar con una enfermera todos los días y le obligaba a estar en cama la mayor parte del tiempo. Por ese motivo, la autora había decidido devolver la Medalla de Oro de La Rioja, que le había sido concedida hacía diez años.

Olga y Ramón Sampedro. Olga Bejano comenzó a ser más conocida cuando, hace cuatro años, la película Mar Adentro, protagonizada por Javier Bardem en el papel del pentapléjico Ramón Sampedro, consagró la eutanasia como forma de acabar con el sufrimiento y lo quiso elevar a la categoría de “derecho humano”. Gracias a la película se supo que Olga y Ramón habían mantenido breve correspondencia, hecho que también había contado Olga en su segundo libro, “Alma de color salmón”. En él, la autora relataba: "Ramón me dijo que no podía entender cómo en esas condiciones yo quería seguir viviendo; le respondí que tenía tantas ganas o más que él de irme. Al contrario que él, yo sí era creyente y quería que Dios decidiera cuál era mi día y mi hora, mientras tanto lucharía por conseguir la asistencia que necesito. […] Le propuse, ¿por qué en vez de luchar para morir no luchas para vivir? ¿Por qué no luchas por conseguir una vida independiente, personal que te cuide, una silla eléctrica que te lleve de paseo, un ordenador que puedas usar con la voz? Yo nunca diré sí o no a la eutanasia, daré testimonio con mi vida, los hechos son lo único que cuenta”.

Sara Martin / Rel

Olga Bejano falleció ayer tras una enfermedad que le mantuvo 21 años conectada a una máquina para vivir. La Rioja.com

Olga Bejano, escritora pentapléjica Medalla de Oro de La Rioja en 1998, falleció ayer tras una enfermedad que le mantuvo 21 años conectada a una máquina para vivir

«Soy católica, siempre he creído en Dios, en la existencia del alma y en que cuando uno muere no termina ahí su vida, sino que sigue en otro lugar. Cuando estuve en coma, tuve la suerte de tener la famosa experiencia del ‘túnel’. Transformó mi vida. Desde entonces, no tengo ningún miedo a la muerte, porque sé que cuando uno se va, allí se siente mucho placer y bienestar. Como en esa experiencia pude comprobar lo agradable que es estar allí, me pregunto ¿por qué tuve que volver aquí? Aunque no quería volver, aquí estoy. Está claro que mi hora no había llegado. Todos tenemos un día marcado para nacer y otro para morir, y yo no soy quién para alterar el destino y mucho menos los planes de Dios».

Olga Bejano redactó estas líneas en 1995 para explicar su postura sobre la eutanasia. Ayer, tras 21 años de lucha, Olga Bejano, única mujer galardonada con la Medalla de La Rioja en 1998, atravesaba definitivamente el ‘túnel’.

Mujer, escritora, vital pero profundamente enferma, luchadora por los derechos de los sufrientes, ejemplo ético que prefería que no se le tomase como ejemplo, mente lúcida hasta el final… Olga Bejano ha dejado una profunda huella en todos los que la conocieron.

Su valía humana, y su cabeza envidiablemente ‘amueblada’, le sirvieron para, sin salir de su habitación ni desconectarse de las máquinas que le mantenían con vida, escribir diversos libros con un componente común: ensalzar el valor de la vida. Alma de color salmón, Voz de papel o, el más reciente, Los garabatos de Dios hicieron que su historia y reflexiones llegasen a miles de personas.

Nacida en 1963 y con una brillante carrera como fotógrafa por delante, a los 24 años una enfermedad neuromuscular comenzó a paralizarla hasta dejarla imposibilitada para hablar, escribir, comer y respirar por sí misma. Entonces, los médicos le diagnosticaron seis meses de vida.

Desde ese diagnóstico, esos 21 años de «propina divina», como ella los calificaba, han engrandecido su figura. Gracias a un sistema de comunicación propio y al cuidado de su madre, Mari Carmen, sus hermanos y amigos, Olga pudo vivir con su fuerza característica. Hasta que ayer se cerró el último capítulo de la vida de una mujer luchadora y digna, que hoy recibirá sepultura en Fuenmayor, tras el funeral, a las 11en Santiago.

V. Soto

Fallece a los 45 años Olga Bejano, enferma desde 1987 . El correo digital

A Olga Bejano se le cerró a las cinco de la mañana de ayer la última rendija de su vida. El miércoles cumplió 45 años, 22 de ellos postrada permanentemente. Esta mujer corajuda, enferma desde 1987 debido a una irreversible enfermedad neuromuscular, gestionó la adversidad con apabullante acopio de ánimo. Durante estos largos años se rodeó de un entorno solidario compuesto por gentes cómplices que la miraban y admiraban su entereza. A pesar de su desgracia, nunca se le paró el tiempo, a pesar de la insoportable e inevitable rutina. Era única.

En una entrevista que firmó este periodista con ocasión de la concesión de la Medalla de La Rioja en 1998, resumía telegráficamente así su cotidianeidad: «Mi vida está cronometrada como la agenda del dentista». Y es que sólo el aseo diario le ocupaba unas tres horas y media.

Dos íntimos libros
Familiares y amigos siempre han vivido desviviéndose por Olga, dependiente de un respirador, y autora de dos libros, 'Voz de Papel' y 'Alma de color', textos intimistas creados garabateando un cuaderno que su madre Carmen, o la enfermera a su cargo, descifraban siempre con tino. Leer sus notas, reflexiones, estados de ánimo y apuntes a vuelapluma supone entrar en la mente de un ser que, aunque con cuerpo roto, rezumaba positividad y optimismo. Y hay una constante: siempre sostuvo que Dios y el Más Allá existen.

A pesar de ser privada de la voz, de no poder moverse en su casa e incluso alcanzar en algún momento el estado de coma, no decayó, sino que transfundía energía a los íntimos. A eso se le llama generosidad. Sepa el lector que Bejano estuvo clínicamente muerta durante seis minutos hace 21 años.
Su caso adquirió tanta notoriedad por su fortaleza que el 'El Juli' la visitó en su casa de la logroñesa calle Chile. «Te admiro porque eres luchador desde niño», se hizo entender.
En la tarde de ayer amigos y conocidos acudieron al tanatorio. No demasiados por la rapidez del desenlace. Hoy estarán muchos más en los actos fúnebres, ya que tejió grandes telarañas de afecto.
En una sala podía verse una corona y una cinta con el nombre de Pedro Sanz. Éste habló con la madre de Olga y le transmitió sus condolencias. La fallecida recibió la Medalla de La Rioja en 1998, pero hace unos meses trascendió el deseo familiar de devolver el galardón institucional.

El funeral se celebrará hoy a las 11 de la mañana en la Iglesia de Santiago de Logroño y el entierro en el camposanto de Fuenmayor a las 17 horas, lugar donde está enterrado su padre, fallecido hace pocos años.

Para quienes la conocieron, Olga Bejano era un referente de cómo administrar la vida cuando a uno, inesperadamente, se le astilla. Le ocurrió a ella: antes de la enfermedad era una joven estudiante de Arte y Decoración y que también ejerció la fotografía profesional en Madrid
Siempre recordó con añoranza su etapa capitalina en la sociedad de la prisa. Allí notó los primeros síntomas. Para ella era un tormento subir las escaleras del metro, cargar con las grandes carpetas de fotografías. Despotricaba porque las monjas de la residencia en la que se alojaba no le permitían usar el ascensor. Ya se sabe que el cuerpo es chivato.

Fue la donante más joven de La Rioja. Tenía entonces sólo 17 años. Sus órganos estarán al servicio de quien los necesite.
Seguro que desde ayer Olga estará en su preciado Más Allá.

Un ejemplo de entereza.


Miguel A. Rojo. Logroño

Fallece la riojana Olga Bejano, pentapléjica durante más de 20 años. La Rioja.

La riojana Olga Bejano, pentapléjica desde hace más de 20 años, falleció durante la madrugada de este viernes debido a una parada cardiorrespiratoria, consecuencia de una fuerte neumonía que sufría desde hace varios días. Bejano contrajo en 1987 una enfermedad neuromuscular que terminó paralizando casi todo su cuerpo. Durante más de dos décadas no pudo hablar, ni ver, respiraba artificialmente y se alimentaba a través de una sonda.Además, había padecido casi 200 neumonías y varias decenas de intervenciones quirúrgicas.


Sin embargo, Olga encontró un método para comunicarse con el exterior haciendo unos levísimos movimientos, aparentemente incomprensibles, con los impulsos de su rodilla. Sus distintas enfermeras aprendieron a traducir lentamente este singular 'abecedario'. Gracias a este original sistema, la ahora fallecida había publicado tres libros: 'Voz de papel', 'Alma de color salmón' y 'Los Garabatos de Dios'. El último de ellos era una profunda reflexión sobre la grandeza y los límites del ser humano y, especialmente, sobre la capacidad de superación de las personas.
Actualmente se encontraba escribiendo su cuarto libro, titulado 'Alas rotas'.
Profunda creyente, la parapléjica afirmaba en la última entrevista que había concedido que "mi 'sprint' final, por muchos motivos, me está resultando muy difícil, por eso pido oraciones en abundancia". Durante su penosa enfermedad, Olga mantuvo una breve correspondencia con el también pentapléjico Ramón Sampedro, a quien ayudaron a morir. En su segundo libro, Olga relataba que "Ramón me dijo que no podía entender cómo en esas condiciones yo quería seguir viviendo: le respondí que tenía tantas ganas o más que él de irme. Al contrario que él, yo sí era creyente y quería que Dios decidiera cuál era mi día y mi hora".


En los últimos tiempos, Olga Bejano había protestado públicamente por una disputa político-administrativa con el Gobierno de La Rioja, que le impedía contar con una enfermera todos los días y le obligaba a estar en cama la mayor parte del tiempo.
Por eso motivo, decidió devolver la Medalla de Oro de La Rioja que le había sido concedida hace una década.

Olga Bejano, 20 años pentapléjica, muere «con los deberes hechos». Comparaba su relación con Dios con un enamoramiento y vivía sólo para él

MADRID- Ayer viernes murió en Logroño Olga Bejano, escritora pentapléjica que durante dos décadas luchó por la dignidad de los enfermos y escribió sobre su vida cotidiana y espiritual. Su funeral es hoy a las once de la mañana en la Iglesia de Santiago de Logroño.

Olga nació en 1963, la segunda de cuatro hermanos, en una familia de fe fuerte forjada en Cursillos de Cristiandad. A los 23 años, una parada cardíaca la dejó cinco días en coma, del que salió paralizada y casi ciega. Le pronosticaron seis meses de vida, pero ella luchó durante 21 años. No podía moverse, ni hablar. Estaba conectada a un respirador artificial y se alimentaba por sonda. Sólo podía ver unos segundos si alguien le levantaba el párpado derecho. «Oír, sentir y pensar es lo único que puedo hacer solita», explicó. Sufrió 200 neumonías y decenas de intervenciones quirúrgicas. Con su pierna empujaba la mano paralizada para dibujar garabatos o señalar letras en un abecedario, que sus enfermeras anotaban. Escribió cuatro libros, todos en la editorial LibrosLibres. En «Voz de Papel» y «Alma de Color Salmón» reflejó su enfermedad, su fortaleza, su sentido del humor. «Los Garabatos de Dios», publicado en 2008, recogió su vivencia espiritual y religiosa. Allí explica que escribe porque «el Cielo» se lo pidió en sueños. Su cuarto libro está aún por publicar.

Se oponía a la eutanasia y pedía más apoyo a los enfermos: «en vez de hablar de muerte digna, se debieran ofrecer ayudas para facilitar la vida digna». Además de «cariñoterapia», añadía,se requiere «trabajo y dinero y es fácil, cómodo y barato legalizar la eutanasia».

Necesitaba cuatro enfermeras especializadas que se turnasen, algo imposible de pagar con su pensión de 180 euros. Por lo general sólo tenía una o dos, pagadas por la familia. Los cuatro primeros meses de 2008, con el caos de la Ley de Dependencia, se quedó sin enfermeras. Su padre, amigo y confidente, murió en 2004. Su madre se volcaba en ella como podía. «Lleva veinte años sin dormir siete horas seguidas; cada tres horas ha de aspirar mis secreciones, porque no puedo tragar saliva», explicaba Olga. Devolvió el pasado abril la Medalla de Oro de la Rioja al presidente autonómico, Pedro Sanz, como gesto de protesta ante las «palabras bonitas» y «promesas que no se cumplen», porque las ayudas autonómicas y de dependencia no llegaban a ella ni a los otros enfermos. «Calculo que he ahorrado más de seis millones de euros a la Comunidad», denunciaba en una carta abierta a la Prensa. La enfermedad y la oración modelaban su alma, decía ella, como el a nadar contracorriente hace fuerte y sabroso al salmón. Tenía confianza «en Dios, en la Virgen María, en el Espíritu Santo y en mi Ángel de la Guarda». Comparaba su relación con Dios con un enamoramiento: «me levanto pensando en Él, durante el día pienso en Él y al acostarme, cuando más relajada estoy, en la oscuridad y el silencio es cuando Él se siente mejor para hacerse oír». Creía que su esfuerzo era útil: «soñé que el Señor me decía que iba a sufrir mucho, pero que mi sufrimiento iba a ser muy fértil. El tiempo le está dando la razón». Cuando estuvo en coma, tan cerca de morir, sintió que «no existe nada similar para poder hacer una comparación a la luz y el bienestar que allí se sienten». Tenía planes para su muerte: «cuando me vuelva a ver de nuevo en el túnel de luz, le diré a mi guía: Aquí de nuevo estoy, pero esta vez traigo hechos los deberes».

Muere la mujer que intentó que Ramón Sampedro cambiase de idea. El Semanal Digital

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Olga Bejano era pentapléjica, pero había desarrollado un sistema para comunicarse con el que transmitió siempre su voluntad de vivir más allá del dolor y de las dificultades.



No podía hablar ni escribir
Olga Bejano ideó un sistema para mover la mano con el que hacía unos garabatos que su enfermera pudo traducir. Así escribió tres libros y preparaba un cuarto.

La riojana Olga Bejano, nacida en 1963, sufría una fuerte neumonía desde hacía varios días, complicada con una fiebre muy alta, lo cual precipitó de forma irreversible la parada cardiorrespiratoria que acabó con su vida en la madrugada de este viernes.

Olga Bejano contrajo en 1987 una enfermedad neuromuscular que terminó paralizando la práctica totalidad de su cuerpo: durante más de veinte años no pudo hablar ni ver, respiraba artificialmente y se alimentaba a través de una sonda.

Sin embargo, encontró un método para comunicarse con el mundo: haciendo unos garabatos aparentemente incomprensibles con los impulsos de su rodilla, que sus distintas enfermeras aprendieron a traducir lentamente al abecedario. Gracias a este original sistema, Olga había publicado con gran éxito tres libros: Voz de papel, Alma de color salmón y Los garabatos de Dios, algunos de ellos traducidos y publicados fuera de España, con lo que su autora adquirió relevancia internacional. Su tercera obra es una lúcida reflexión sobre la grandeza y los límites del ser humano, y especialmente sobre la capacidad de superación de las personas. Actualmente se encontraba escribiendo su cuarto libro, titulado Alas Rotas.

"Todos sabemos que lo peor de una enfermedad incurable es el principio y el final. Mi sprint final, por muchos motivos, me está resultando muy difícil, por eso pido oraciones en abundancia. Siempre os estaré agradecida porque habéis sido un estímulo para seguir viviendo al límite de lo imposible", explicó Olga Bejano en su última entrevista.


Olga y Ramón Sampedro
Olga Bejano comenzó a ser más conocida cuando, hace cuatro años, la película Mar Adentro de Alejandro Amenábar, protagonizada por Javier Bardem en el papel del tetrapléjico Ramón Sampedro, defendió la eutanasia como forma de acabar con el sufrimiento, dentro de una campaña por su legalización. Gracias a la película se supo que Olga y Ramón habían mantenido una breve correspondencia, hecho que también había contado Olga en Alma de color salmón: "Ramón me dijo que no podía entender cómo en esas condiciones yo quería seguir viviendo; le respondí que tenía tantas ganas o más que él de irme. Al contrario que él, yo sí era creyente y quería que Dios decidiera cuál era mi día y mi hora, mientras tanto lucharía por conseguir la asistencia que necesito... Le propuse, ¿por qué en vez de luchar para morir no luchas para vivir? ¿Por qué no luchas por conseguir una vida independiente, personal que te cuide, una silla eléctrica que te lleve de paseo, un ordenador que puedas usar con la voz?".

El funeral por Olga Bejano se celebrará este sábado a las once de la mañana en la iglesia de Santiago de Logroño.

viernes, diciembre 05, 2008

Olga ya está en la Casa del Padre

Queridos amigos de Olga,

Hoy, día 5 de diciembre, ha fallecido nuestra amiga y tenemos un Ángel en el Cielo

Mañana, 6 de diciembre habrá un funeral en la Iglesia de Santiago de Logroño. Será a las 11:00 de la mañana.

Os pido oraciones para ella y su familia.


Un fuerte abrazo

lunes, julio 14, 2008

Dios me ama. Revista Espiritualidad

Cuando tenía diez años, una monja joven de mi colegio me contó un chiste que me hizo mucha gracia y que ahora no me haría ninguna. Dice así: «Estaba un niño en misa cantando El Señor hizo en mí maravillas, gloria al Señor. Al lado había otro niño, que el pobre estaba cojo, manco, cheposo y bizco; y le mira al niño guapo y le dice: Si contigo el Señor hizo maravillas, ¿conmigo qué hizo, experimentos?»
Cuando me contaron ese chiste, era una niña preciosa, altita, delgadita, con una cara muy dulce, una melena rubia oscura y unos ojos grandes verdes preciosos. Por eso, el chiste me hizo gracia.

Ahora soy como el niño feo. Dios ha hecho en mí experimentos, estoy paralizada de la cabeza a los pies, incluida la cara. A esos ojos verdes les tienen que levantar un párpado para poder ver. Con mi boca no puedo hablar ni comer. Mis oídos van perdiendo audición. Todo lo que antes se movía, ahora está quieto. Sólo mi pensamiento va a la velocidad de la luz. Soy como una marioneta que consuelo a todo el que me ve. Unos me dicen: «¡Cuánto te ama el Señor, eres un alma elegida!»; y hay días que lo siento así. Otros me dicen: «¡Pero cómo puedes creer en Dios! Si Dios existiese, no permitiría que un ser humano sufra tanto como tú».

Cuando me quedo a solas, pienso en todas las muestras de amor que el Señor me ha dado y que me sigue dando. Cada una de sus maravillas, entre comillas, ha sido una muestra de amor que me acerca cada día más a su Cruz.

Cuando era un cisne, me pasaba el día viendo mi reflejo y admirando mi belleza. Al hacerme patito feo dejé de mirarme en cualquier cosa que reflejase mi imagen. En ese momento empecé a ver la Cruz, conocí al Señor y sólo a lo que se conoce se quiere.

Al quererlo, entendí cómo Él a mí me quiere.

Olga Bejano

Baraja de amigos

QUERIDA Olga:

Cuesta creer que tu historia es, de verdad, historia y no cuento, novela, película de ciencia ficción: ¡cuesta mucho!

Decir que una mujer de 44 años no puede moverse ni hablar ni alimentarse (a no ser por sonda) y que vive casi ciega y conectada a un respirador artificial parece demasiado, pero aún resulta verosímil. Añadir que ya a sus 23 años sufrió una parada cardiaca que la mantuvo cinco días en coma, o que en dos décadas ha sufrido 200 neumonías, con varias decenas de intervenciones quirúrgicas, y que a pesar de todo mantiene un fino sentido del humor, suena casi a una broma pesada. Pero contar, encima, que escribe y publica libros en esas condiciones parece una fantasía absurda, por no decir una falta elemental de respeto. Como si Olga Bejano confundiera la vida con una sesión de circo practicando el 'más difícil todavía'.

Sin embargo, querida Olga, las realidades patentes se imponen a cualquier duda sin necesidad de argumentaciones o discursos. Tú vives en un lugar geográfico: Logroño, y más concretamente en la calle Chile, número 39, 1º A; naciste en Madrid el 3 de noviembre de 1963, y posees como cualquier ciudadano tu DNI con el que resulta fácil identificarte. Pero ¿podrías decirnos cómo te las arreglas para hacer lo que haces y vivir como vives?

Por fortuna, ya nos lo cuentas con detalle en tus libros-milagro. ¡Tus libros! Primero fue ‘Voz de papel’, porque la otra voz ya estaba perdida; luego, ‘Alma de color salmón’, o sea, un retrato de tu alma tomando como referencia el pez que avanza río arriba saltando contra corriente; ahora nos regalas ‘Los garabatos de Dios’, con un título que lo dice todo para quien conoce tu forma de escribir. A golpe de garabato y abecedario, como afirmas tú misma, “apoyando mi mano paralizada en mi pierna derecha y con impulsos [mínimos] de la pierna muevo la mano”. La enfermera adivina la intención del garabato y, a paso de tortuga cansada, la misma enfermera va escribiendo letra a letra una palabra, luego una frase, una página, un libro.

Esto requiere una ‘especialización’ para la que no sirve cualquiera. Recuerdo el prólogo a tu segundo libro, escrito por el Obispo de Calahorra, don Ramón Búa, que en sus estudios bíblicos tuvo que especializarse en la difícil escritura cuneiforme. Cuenta cómo llegó a leer alguna página plasmada en ladrillos recién amasados con garabatos en forma de palotes y cuñas. Y termina reconociendo humildemente: “No creo que llegase nunca a poder leer e interpretar los garabatos de Olga, por mucha escuela que recibiese al respecto”. Y es que para eso se necesita ser Belinda Bárcenas Ruesgas, Patricia Blanco Torre, Mar Prado Somalo o María Pilar Pérez-Medrano Garrido, dicho así, con nombre y dos apellidos en homenaje a tus heroicas amanuenses.

Iba a preguntarte qué te mueve a escribir y publicar estos libros dada tu situación. Pero ya te has adelantado a responder a mi pregunta, que es la de muchos. En el último libro afirmas que el Cielo te lo pidió en sueños “como quien no quiere la cosa”, añades. Por eso no has necesitado estrujarte las meninges: “De toda mi evolución espiritual he dicho lo que me ha salido del corazón en cada momento, pero queda mucho en mi interior”. Pues, querida Olga, no nos prives de ello.

De una u otra forma, siempre hablas de tu experiencia, una experiencia rica y profunda, porque “oír, sentir y pensar es lo único que puedo hacer solita”. Esto es lo que ha ido produciendo en ti una maduración personal que luego viertes en tus libros. Lo confiesas en una reciente entrevista concedida a la Agencia Zenit y escrita, naturalmente, a tu manera: “El Señor me ha ido enviando a lo largo de estos veinte años porciones de conocimiento y sabiduría. Estos maravillosos regalos, eslabones de una misteriosa cadena, me han permitido abrir mi mente, madurar y crecer espiritualmente. Al principio no era consciente de lo que el Señor estaba haciendo conmigo y, ante la aparición de los regalos divinos, decía lo que casi todos los mortales: ‘¡Qué casualidad, qué coincidencia’. Hasta que, poco a poco, me fui dando cuenta de que todas esas casualidades y coincidencias no eran tales, y que todas, toditas, todas venían del Cielo. El Cielo hace las cosas más grandes de la manera más sencilla y todos sentimos cuándo un sueño es diferente.”

Eso sí, tu espiritualidad es franca, abierta, espontánea, sin el más mínima rastro de artificio. Te preguntan directamente cómo estás y respondes sin elevarte al tercer cielo: “Fatal, físicamente una neumonía cada semana y psicológicamente muy cansada de tanto luchar con la burocracia. Llevamos dos meses sin enfermera y como soy una enferma de UCI, mi madre hace tres turnos ella sola. Estoy encamada todo el día y casi incomunicada”.

Tú eres irrebatible cuando afirmas, por ejemplo: “El sufrimiento y la oración han ido cambiando mi vida y transformando mi escala de valores y actitudes”. O bien: “Desearía gritar [a todos] que valoren su vida, que la sepan vivir sanamente... Que aprendan a ser felices y así podrán hacer felices a los demás. No se puede dar lo que no se tiene”.

Incluso puedes hablar con autoridad sobre un tema tan delicado como la eutanasia. Merece la pena arrancar de ese testimonio unas frases que iluminan la terrible situación que a muchos se les plantea: “Respeto y entiendo a los que se dan por vencidos y no creen en nada; pero yo, cuando llegue al ‘otro lado’, quiero tener la sensación de llevar mis deberes cumplidos. Para mí, todo lo que quita la paz interior no es bueno, y los médicos que han practicado eutanasias creen que hacen bien, pero confiesan sentirse mal. Todo enfermo terminal tiene derecho a una atención digna... esto equivale a trabajo y dinero, y es fácil, cómodo y barato legalizar la eutanasia (...). La mentalidad de que sólo lo biológicamente bueno vale la pena impide conocer grandes realidades humanas...”. Esta última frase merece figurar en negrita en cualquiera de esos libros que tratan sobre los valores.

Dices también: “Todos queremos gozar y ninguno sufrir; pero el sufrimiento y la muerte vienen incluidos en la vida. Soy partidaria de luchar, no de huir (...), por eso lucharé hasta el final.”. ¿Y si alguno pregunta cuál es la última raíz de esta actitud tuya ante la vida? Nunca has eludido la respuesta: “Soy católica, siempre he creído en Dios, en la existencia del alma y en que cuando uno muere no termina ahí su vida”.

Tus libros, Olga, son un testimonio impagable. También, seguro, el que todavía tienes en el telar y aún no ha sido bautizado. Pero, muy especialmente, ese precioso libro que es tu vida.


Ángel Sanz Arribas, cmf
Revista IRIS DE PAZ, mayo-junio, 2008